Hoy el único tratamiento para las personas con celiaquía es seguir una dieta estricta sin gluten de por vida. Sólo así pueden evitar lesiones en el intestino delgado que impidan la absorción de nutrientes. El tratamiento parece sencillo, pero no siempre resulta fácil detectar el gluten que se esconde detrás de muchos alimentos.
Desde hace años la industria farmacéutica trabaja en tratamientos que permitirían a los celiacos comer cualquier alimento sin riesgos, tenga o no gluten. Las investigaciones más prometedoras en este campo se han presentado en Madrid en un congreso internacional organizado por el Hospital del Tajo, en Aranjuez (Madrid). Estos avances van desde el desarrollo de vacunas que protegerían a los celiacos a la toma de una pastilla antes de cada comida para comer sin miedo al gluten.
Los resultados obtenidos aún son preliminares, «pero ya podemos avanzar que habrá tratamientos para los celiacos alternativos a la dieta. Ese sueño ya es técnicamente posible», aseguró a ABC el profesor Alessio Fassano, uno de los participantes en la cita científica. Fassano, investigador de la Universidad de Maryland (EEUU), es un referente internacional en celiaquía.
Tres de los tratamientos con los que se trabaja ya se prueban en ensayos clínicos. Funcionan de forma diferente. Uno de los fármacos en ensayo destruye el gluten antes de que llegue al intestino. Si supera todas las pruebas de seguridad y eficacia, «las personas con celiaquía sólo tendrían que tomarse una pastilla antes de cada comida para impedir los daños en el intestino», explicó Fassano. También se trabaja con una vacuna que bloquearía la reacción inmune que puede desencadenar el gluten.
Son aproximaciones esperanzadoras para las que aún no hay una fecha de llegada a las farmacias. Más aun en una situación de crisis global que puede retrasar los ensayos clínicos.
Más cerca esta otra vía preventiva en estudio, en opinión de Oreste Lo Iacono, jefe de la Unidad de Digestivo del Hospital del Tajo: « Se quiere evitar la aparición de la enfermedad con algo tan sencillo como retrasar la introducción del gluten en la dieta de los niños». Se trataría de introducirlo a partir de los 12 meses, en lugar de a los 8 meses, como aconsejan hoy los pediatras.
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