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03/12/2009
La futura ley de nutrición prohibirá la comida basura en los institutos
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Los alimentos con altos contenidos en sal, grasas saturadas y azúcares estarán prohibidos en las guarderías, colegios e institutos en el 2011. No sólo desaparecerán de los comedores de los centros, sino también de las máquinas expendedoras e incluso en los bares instalados en el recinto escolar. El objetivo primordial de esta prohibición es conseguir que la comida que no cumple con los criterios saludables definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se encuentre lo más alejada posible de los menores, porque con su ingesta se contribuye a uno de los mayores problemas que en este momento tienen los menores españoles, la obesidad. Lo que coman los menores fuera del ambiente estudiantil será responsabilidad de las familias. Así lo contempla, al menos, el anteproyecto de ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, en el que trabaja la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan), dependiente del Ministerio de Sanidad, y que, entre las medidas más destacadas, figura la prohibición de que los alimentos superen un nivel de contenido de grasas trans (un tipo de grasa perjudicial, tal como han demostrado una y otra vez las investigaciones científicas) superior al 2%. Hasta hoy, en Europa, sólo Dinamarca y Austria cuentan con una legislación en esta línea, aunque otros países europeos ya están trabajando para establecer este límite. El capítulo de nutrición de la ambiciosa norma que prepara Sanidad tiene como uno de sus principales objetivos luchar contra la obesidad infanto-juvenil en España, una de las más altas del mundo. Por ello, destina un capítulo especial para prohibir la presencia de alimentos poco saludables (alto contenido en sal, azúcares o grasas saturadas) en los comedores y en los bares de los institutos, hasta ahora estos últimos se habían mantenido ajenos a regulaciones de estas características. "En ningún caso esto supone que tendrán que desaparecer los bocadillos de embutidos, de jamón o de queso. Ni mucho menos, pero el responsable del bar o del comedor sí tendrá que fijarse en que el que se compre contenga la mínima sal posible, por ejemplo. Lo mismo cabe decir de los conocidos bocadillos de calamares fritos. Por supuesto que no tienen por qué desaparecer siempre y cuando no se les añada sal en su preparación… La idea es que se cocine bien y que se adquieran los productos más sanos posibles", señala a La Vanguardia el responsable de la Aesan, Roberto Sabrido. Lo que sí está abocado a desaparecer de los colegios e institutos es la bollería industrial (cruasanes, sobaos, magdalenas, rosquillas industriales…), así como los aperitivos industriales. "O los fabricantes reformulan los productos para que sean más sanos o no podrán ni venderse ni administrarse en el ámbito escolar", reitera Sabrido. ¿Quién será el responsable de que la ley se cumpla? En el caso del bar, la persona o empresa a la que se le haya dado la concesión será la encargada de vigilar que se cumpla la norma, ya que en el pliego de estas deberá figurar, precisamente, el compromiso de que se favorecerá la alimentación saludable. Lo mismo ocurre si son las asociaciones de padres de alumnos las que llevan los comedores escolares (incluidos los servicios de desayuno y merienda, si es que existen) o es una empresa. En el caso de los comedores, además, se incluye la obligación de contar con un experto titulado en nutrición para comprobar que los menores tienen una dieta variada, sana y equilibrada. El menú escolar deberá detallar "de forma legible" los platos que se ofrecen a los alumnos, así como las calorías y nutrientes principales de las comidas y bebidas, incluyendo aquellos que puedan provocar alergias. "En todo caso, se garantizarán menús alternativos en los casos de intolerancia y alergias alimentarias", señala el anteproyecto. Otro de los puntos de la ley que tienen como objetivo evitar la ingesta de alimentos poco saludables para los menores tiene que ver con la publicidad. El anteproyecto establece que los colegios e institutos deberán ser considerados "espacios libres" de cualquier tipo de publicidad, salvo que las autoridades sanitarias den el visto bueno al considerarlo de interés para los menores. Según la norma en la que trabaja Sanidad, quedan prohibidas en los recintos escolares "las campañas de promoción alimentaria, educación nutricional o promoción del deporte cuando estas no hayan sido previamente autorizadas". Todas estas medidas, explica Sabrido, van encaminadas a reducir la obesidad, aunque, reitera, no son la "panacea de nada" ya que este objetivo sólo se cumplirá si estas actuaciones se complementan con una alimentación variada y equilibrada en el hogar y con la actividad física continuada. De hecho, en el anteproyecto figura la obligación de las autoridades educativas de "facilitar la práctica de actividad física y deporte de los niños y jóvenes, tanto de forma reglada en las clases de educación física como en las actividades extraescolares". En este momento, los alumnos de primaria, de media, tienen unas dos horas y media de educación física. En la ESO (de 12 a 16 años), esta asignatura queda reducida a dos. Muchos de estos artículos que recoge la norma ya figuraban en la estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), puesta en marcha en el 2005. Cuatro años después, esta estrategia se ha desinflado, entre otras cuestiones, por la falta de apoyo económico para poner en marcha las iniciativas que impulsan los hábitos saludables, sobre todo, entre los menores. El anteproyecto se compromete ahora a financiarla.
 
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