El ejercicio es una pieza fundamental en el tratamiento integral de la diabetes. La práctica deportiva tiene como consecuencia un incremento en la sensibilidad a la insulina lo cual facilita la entrada de glucosa a las células musculares. De este modo se logra mantener mejor el equilibrio de la glucosa en sangre (glucemia) y existe una menor necesidad de recibir medicación (antidiabéticos orales) o insulina. Caminar o correr de forma suave, sin realizar cambios de ritmo bruscos, es uno de los ejercicios más recomendables para el diabético. El combustible utilizado en estas actividades suele estar representado por los hidratos de carbono (tanto glucógeno muscular como glucosa de la sangre) y grasas.
Investigación Médica Eroski. www.consumer.es 20 de abril de 2004
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